Sectores

La palabra dada se pierde igual en todas partes.
Lo que cambia es la factura.

En una asesoría un compromiso perdido cuesta una sanción. En una obra cuesta una grúa parada. En una industria alimentaria puede costar un lote entero. Estos son los seis sitios donde pibiCo lleva años viendo el mismo agujero.

  • Antorcha de soldadura MIG en pleno cordón con chispas saltando.
    01 · Metalmecánico

    Cualificaciones que caducan sin avisar

    El compromiso que se pierde: renovar la cualificación de un soldador, pasar la revisión del puente grúa, confirmar un pedido de chapa antes de que se revise el precio.

    Lo que cuesta Una auditoría suspendida, una máquina parada por certificado vencido o un pedido que sube un 8 % por confirmar tres días tarde.

  • Obra en construcción al amanecer con grúa torre y caseta iluminada bajo la lluvia.
    02 · Construcción y montaje

    Lo que se acuerda en la visita de obra

    El compromiso que se pierde: los as-built que había que mandar el viernes, el acta de recepción que nadie firma, el suministro que iba a pedir el otro.

    Lo que cuesta Días de penalización por retraso, certificaciones que no se pueden emitir y una cuadrilla esperando material a las siete de la mañana.

  • Interior de una pequeña planta agroalimentaria con depósitos de acero inoxidable y suelo mojado.
    03 · Agroalimentario

    Trazabilidad que depende de que alguien se acuerde

    El compromiso que se pierde: la analítica que había que repetir, el registro de limpieza sin cerrar, la reclamación a un proveedor por un lote fuera de especificación.

    Lo que cuesta No conformidades en auditoría de cliente, lotes bloqueados y, en el peor caso, una retirada que se podía haber evitado.

  • Armario eléctrico industrial abierto con una placa de control y regletas cableadas.
    04 · Mantenimiento y energía

    Recomendaciones de informe que nadie ejecuta

    El compromiso que se pierde: la acción correctiva que sale de un informe de vibraciones o de un análisis de aceite, el repuesto crítico que iba a pedirse antes de la parada.

    Lo que cuesta Una parada no programada, que en generación o en proceso continuo se mide en decenas de miles de euros por día.

  • Pequeña oficina industrial con archivadores, un calendario de pared con días marcados en rojo y un certificado en el corcho.
    05 · Ingeniería y servicios profesionales

    Plazos administrativos que no perdonan

    El compromiso que se pierde: la justificación de una ayuda, el recurso con diez días hábiles, la oferta a una licitación, el entregable de un hito.

    Lo que cuesta Subvenciones que decaen íntegras, licitaciones que ni se presentan y honorarios que se cobran meses tarde.

  • Puerto industrial de Gijón al amanecer con grúas portacontenedores en silueta y un remolcador cruzando.
    06 · Logística y marítimo-portuario

    Ventanas que se cierran solas

    El compromiso que se pierde: la documentación de una escala, la reserva de un transporte especial, el aviso al consignatario, la confirmación de una ventana de atraque.

    Lo que cuesta Demoras, sobreestadías y camiones esperando a la puerta con el taxímetro corriendo.

El coste del olvido

Nadie sabe cuánto le cuesta esto, porque nunca aparece en ninguna cuenta.

Un compromiso perdido no genera un asiento contable. Genera un descuento que se acaba concediendo, una hora extra, un cliente que la próxima vez pide dos precios en vez de uno. Es dinero que se va sin dejar rastro.

Mueve los cuatro parámetros con tus números. La fórmula está a la vista abajo, sin trampa ni multiplicadores mágicos: es una multiplicación de cuatro factores que puedes discutir uno a uno.

Y si te sale una cifra que te parece exagerada, baja el porcentaje de pérdida hasta que te parezca conservador. Sigue siendo dinero.

Se te va al año, aproximadamente
Compromisos al año
De esos, se caen
Si recuperas dos de cada tres

Dónde está la trampa de este tipo de calculadoras

En que tú pones los cuatro números y el resultado siempre sale enorme. Por eso conviene decir lo que esta calculadora no demuestra: no demuestra que VigilIA recupere dos de cada tres, porque eso depende de tu empresa y todavía no tenemos una serie larga para afirmarlo. Lo que sí hace es poner delante una magnitud que casi nadie ha calculado nunca, y el propósito del piloto es exactamente medirla con tus datos en vez de con un deslizador.

¿Tu sector no está aquí?

Da igual. Si en tu empresa alguien dice «te lo mando el jueves», el problema es el mismo y la solución también. Cuéntanos por dónde se te escapa a ti.